miércoles, 28 de mayo de 2014

Sin ella


-Dile que ya llego, que no tardo.
-¿Decías?
-Que llego en nada, que le digas que llego en nada.
-No creo que le haga gracia que vengas...no sé...no parece muy dispuesta.
-Ya sabes que no puedo hacer nada al respecto...
-Hombre, si retrasaras un poco tu llegada igual le daría más tiempo a, bueno, a prepararse.
-¿Prepararse el qué? No hay nada que preparar. Se viene conmigo y punto. Llego ya.
-Por favor, sólo unos minutos más.
-No hay tiempo, tengo que recoger a más gente.
- Pues la voy a esconder para que no la encuentres.
-Sabes que la voy a encontrar tarde o temprano. Si me la llevo ahora no tendrá que sufrir más. No seas egoísta. Quédate donde estás, que creo que ya te estoy viendo.
- ¡Deja que me la lleve yo! No te veo, ¿dónde estás?
- Ya me la he llevado.
- No puede ser...
- Lo siento, es mi trabajo.
- Te había pedido solamente unos minutos...unos minutos más con ella. ¡Entonces llévame ami también! Si ella no está, yo no soy, si ella no respira, yo me ahogo, si ella muere, yo también.
- Ella ha aprendido a morir sin ti. Aprende tú a vivir sin ella.
- La vida sin ella es menos vida...
- Pero su muerte sin tu vida, no es menos muerte.
- Espero verla pronto.
- Lo harás, pero si no vives nunca podrás morir.
- Viviré solo por verla.
- Y ella te lo agradece.
- La amaré como nunca.
- Y ella te querrá, como siempre.


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