domingo, 12 de enero de 2014

LA LADRONA DE LIBROS

Ayer fui al cine medio obligada, pero salí más que encantada.

A pesar de tener unas ganas locas por ver “Agosto” (película en la que salen la gran JULIA ROBERTS y la enorme MERYL STREEP ), fui a ver “La ladrona de libros”. La decisión fue de dos contra una, así que no  tuve más remedio. Entré al cine tarde y preparándome para ver a una niña ñoña contando una historia de valor y tremendas cursilerías , que acabaría con todo el cine sonándose los mocos y disimulando la lagrimita. Pero no. Me encontré con algo más, me encontré con `un corazón en fuga herido de dudas´, con un padre acostumbrado a sonreír, con la vida resumida de tantos…

La película está basada en un libro escrito por el australiano Markus Zusak, publicado en 2005 y ganador de numerosos premios. Cuenta la historia de una niña de 13 años que vive en la Alemania nazi en años de guerra. Su madre no tiene más remedio que darla en adopción y poco a poco la niña se encariña con su nueva familia. Por una cuenta pendiente que esta familia tenía, acogen a un judío en su casa, Max, que se vuelve un apoyo principal de la niña. Al mismo tiempo, la joven Liesel aprende a leer y descubre un nuevo mundo en el que poder ver luz entre tanta oscuridad. El narrador nos lleva de un sitio a otro, con un sentido del humor un tanto oscuro y mostrando ningún tipo piedad. Por algo es la Muerte.

Aun teniendo tan terrorífico relator, cuenta una historia tierna donde las haya. Liesel no es una niña ñoña, es una valiente que no sabe lo importante que es para los demás, y que no lee para olvidar, sino para recordar lo bello que es vivir y ser libre. Personalmente, me quedo con Hans (el padre), un maravilloso Geoffrey Rush que respira simpatía y te contagia. En fin, un amor de hombre. Es un padre tierno, que lo único que quiere es ayudar y hacer sentir cómoda a su hija, y quererla ante todo.

El tiempo en sus vidas transcurría mientras yo, que apenas podía ver con los chorretones que me salían por los ojos, no dejaba de preguntarme cómo sería vivir así. Pensaba en lo cómodo que es  poder llegar a casa, sentarnos en el sofá y picar algo mientras vemos la tele medio zombies. Pensaba que qué suerte de no tener que preocuparte de cómo conseguir libros o de si a alguien hoy le dará por bombardear tu calle. Pensaba que no nos damos cuenta de lo afortunados que somos, aunque no nos suene a nada nuevo. Daba gracias (no se a quién) por tener a mis padres cerca, y sin miedo a que algún día se los lleve un señor uniformado.

Con todo esto, al final la sala entera acabó sonándose los mocos y llorando lagrimones. Nunca había oído a tanta gente emocionada en una sala de  cine, y es un gusto. Porque no lloraban por la crisis, no lloraban por la ley del aborto, lloraban porque eran personas y entendían a los demás, tenían empatía. Que eso, hoy en día y viendo a ciertos políticos y no tan políticos, pensaba que estaba en peligro de extinción.


“Quise decirle muchas cosas a la ladrona de libros, sobre la belleza y la crueldad, pero ¿qué podía contarle sobre todo eso que ella no supiera? Quise explicarle que no dejo de sobreestimar e infravalorar a la raza humana, que pocas veces me limito únicamente a valorarla. Quise preguntarle cómo un mismo hecho puede ser espléndido y terrible a la vez, y una misma palabra, dura y sublime. Sin embargo, no abrí la boca. Sólo conseguí hablar para confiarle a Liesel Meminger la única verdad que hago mía. Se lo dije a la ladrona de libros, y ahora te lo digo a ti.”

viernes, 10 de enero de 2014


SI TU ME DICES VEN LO DEJO TODO…PERO DIME VEN

Esto es un libro, que eso, en los tiempos que corren ya es mucho decir. En realidad, es algo más, algo mas que un “conjunto de hojas de papel manuscritas o impresas que, cosidas o encuadernadas, forman un volumen” (según la RAE). Albert Espinosa muestra parte de él a través de un pequeño personaje, que sin duda se va haciendo mayor. Esta historia realmente te atrapa de una manera suave, sutil, no como esas novelas que te exigen quedarte, amenazándote con no desvelarte el final. Ésta te abraza, te agarra de la mano y te pide que te quedes, a lo que no te puedes resistir y siempre acabas diciendo “Esta bien…solo un ratito más…”. Y ahí empieza todo, dejas que Albert te acompañe un poco más y finalmente acabas viajando a Capri, y te enamoras de su faro y de su historia (y puede que de Albert también).

Tuve la suerte de poder leerlo en un jardín, en un jardín donde el airecillo de verano se confundía con la brisa marina, un lugar que me acompañó a donde yo quise. Y hay que decir, que así es como verdaderamente se disfruta un libro.

Alguien me dijo que esta historia la relata alguien que no sabe escribir, que se las da de poeta sin entenderse a sí mismo. Bueno, quizá no fueran esas las palabras, pero la idea quedó clara. Sin embargo, ¿Quién decide qué es escribir bien y qué no? ¿Realmente alguien sabe la diferencia? Si un texto no tiene coherencia o cohesión está mal escrito. Vale, hasta ahí bien. Pero a partir de ese punto, todo son opiniones, unas más subjetivas, otras quizá más profesionales, pero opiniones al fin y al cabo. Albert Espinosa puede que no sea el García Lorca del siglo XXI, pero cuenta algo, y lo cuenta con alma. Y aunque es verdad que en ocasiones pospone demasiados temas, que te obligan a llevar la cuenta, al explícatelo después te gana y queda perdonado sin apenas insistir. Puede que esto último no se entienda muy bien si no has leído el libro, pues bien, ahora es tu turno. 
"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo."
                                                           -Paul Sweeney-

jueves, 9 de enero de 2014


Primera entrada...la primera entrada siempre es difícil, como la primera palabra o la primera mirada. 

La verdad es que llevaba tiempo queriendo tener un blog, aunque no tuviera nada en concreto que contar. Simplemente me apetecía poder tener la oportunidad de compartir un poquito de mi... He decidido comprometerme conmigo misma a escribir regularmente y no ir olvidándome de él poco a poco, como suele pasar. Así que se podría decir que este es mi propósito (pero no de año nuevo, porque esos nunca se cumplen!), mi nuevo proyecto.
Aunque creo que primero debería presentarme. Miro la vida desde la perspectiva de una niña de 17, que es lo que soy, aunque me encantaría volver a cumplir los 10...Tengo dos hobbies principales: reírme y el teatro. Esto del teatro fue algo que descubrí hace relativamente poco, pero eso ya es otra historia...

Bienvenidos...

 "A veces, una tarde cualquiera, la dulzura se instala en las palabras."
                                                                  Miquel Martí i Pol