Decía Serrat que de vez en cuando la vida nos besa en la boca...y a mi estuvo a punto de besarme de pleno, pero lo esquivé sin darme cuenta. Ayer la vida me besó en la mejilla, fue un beso suave, sutil, breve. Un beso de esos que alargarías hasta la eternidad...pero que se van como han venido y te dejan con ganas de más. Ayer la vida me besó en la mejilla, y me dejó un sabor agridulce.
Fue un día mágico, en el que vi por segunda vez la obra más bonita y sincera que he visto nunca: Hoy: El diario de Adán y Eva. Fue la segunda vez, sí, pero la viví como la primera.
Tuve la enorme suerte de poder estar en el estreno en Santander, en el que fue uno de los días mas emocionales de mi vida. Esta es una de esas obras que te transportan, que te hacen sentir cosas que quizás nunca antes habías sentido, te hace enamorarte. Flotas en una nube, y lloras. Lloras de la risa y lloras de ternura, de pena o puede que de miedo de no tener la oportunidad de vivir eso algún día. El caso es que aquel primer día, al acabar la obra, no pude hacer otra cosa que ponerme en pie y aplaudir a más no poder. Las manos me temblaban, el corazón me latía a mil y Dios... (¿Qué, hijo?) estaba volando. Las luces del teatro se fueron encendiendo poco a poco, a medida que todo el público se iba poniendo en pie, aplaudiendo más fuerte cada vez. Fue la ovación más larga que he vivido,y la primera vez que me levanté para aplaudir.
Ayer también me levanté, aunque esta vez sólo lo hicimos unos pocos, y también salí temblando de la sala. De hecho, cuando le dije a mi amiga lo nerviosa que estaba y lo mucho que estaba temblando, ella me enseñó su mano...estábamos las dos igual. Creo que ahora es el momento (ya que ayer no lo hice) de agradecerles que me acompañaran a Yara y a Paula. Vosotras sabíais lo importante que era eso para mí, y no dudasteis en venir. Me disteis la oportunidad de volver a disfrutar, y bailasteis la canción del Cola-Cao conmigo...que más puedo pedir?
Al acabar, salí con la esperanza de encontrarme con Ana Milán y Fernando Gullén Cuervo...algún día hablaré de ellos...son simplemente sublimes. Dos actores de los pies a la cabeza, que simplemente sienten y desprenden amor por cada uno de sus poros. El caso es que se tuvieron que ir rápidamente y no pude verles. No pude decirle a Ana lo mucho que la adoro y no pude darle las gracias...Tampoco pude darle el regalito que llevaba para ella, y eso es lo que me dejó ese sabor agridulce. Eso es lo que hizo que la vida no me besara de pleno. Y aunque sentía una felicidad inmensa por haber tenido la oportunidad de ver de nuevo a Felipe y Catalina, sentí que en parte había vuelto a fracasar. Pues la primera vez que vi a la gran Milán, me quedé sin palabras, solo pude mirarla, saludarla y ni si quiera sé como me hice una foto con ella.
Por lo tanto, sigo esperando a que la vida me bese en la boca, que me abrace fuerte y que me deje impregnada su esencia. Pero hasta que ese momento llegue, me seguiré pintando las uñas de rojo y soñando con que todo irá bien.
"Hay cosas que no se pueden descubrir, pero nunca sabrás que no se pueden descubrir conjeturando y suponiendo: no, tienes que ser paciente y seguir experimentando hasta descubrir que no se pueden descubrir. Y es delicioso que sea así, hace el mundo tan interesante. Si no hubiera nada que descubrir resultaría aburrido. Incluso el intentar descubrir algo sin llegar a descubrirlo es tan interesante como intentar descubrir algo y descubrirlo, quizá más."-Eva-
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